miércoles, 24 de julio de 2013

Donde nos encontramos




Mientras espero el momento oportuno de publicar el tercer post sobre bigpharma,  el mundo sigue girando.. (lo de 'esperar' era un eufemismo autopiadoso).

Una amiga me pasa el link a un artículo publicado en la AEN, La recuperación: servicios que ponen a las personas en primer lugar. Comentamos lo absurdo de la situación: es novedoso y se subrraya que un servicio englobado en sanidad ponga a las personas en primer lugar.  Es decir, lo habitual (¡¡ que no lo normal !!), es que la atención se centre en muchísimas otras cosas olvidando a las personas adjuntas a las manifestaciones patológicas.



Cuando me encontré lidiando con en ese "subtipo de aflicciones humanas llamadas ahora trastornos mentales" (por usar palabras de G.Berrios) al principio era incapaz de comprender muchos comportamientos de mi hijo y, sorprendentemente, también de muchas de las actuaciones médicas a las me resultaba difícil ver alguna utilidad terapéutica.

Entre el respeto a la autoridad técnica (sí, técnica -no científica) de los servicios de salud mental y la fidelidad al propio sentido común, me metí en la blogosfera. Descubrí con alivio que muchas de las opiniones que me había formado no eran tan raras; también descubrí, con alegría, que bastantes profesionales del ámbito psi se estaban esforzando en mejorar su labor profesional. Divulgación de estudios importantes -novedosos o poco publicitados-, reflexiones personales sobre algunos aspectos de su profesión, y sobre todo apertura a otros puntos de vista vinieran de donde vinieran, de un famoso científico o de un usuario de salud mental, es decir de un verdadero experto.

Entre los blogs que más llamaron mi atención estaba Saltando Muros. Lo que más destacaba era su insistencia en dar voz a los destinatarios de la atención en salud mental. Si todos necesitamos escuchar otros puntos de vista y expresar los propios, esta necesidad es aún mayor si cabe, en quien experimenta un dolor psíquico que lo aparta del grupo. Y, por otro lado  ¿qué se le podría transmitir a alguien privado de voz, a quien solo puede decir 'amén'?

Insisten desde la portada que "NO REPRESENTA a ninguna institución, unidad ni servicio", es decir que mis agradecimientos van a Esther Sanz y César M. Estévez, no a ninguna institución, unidad ni servicio. Además de la presencia de Saltando Muros en la blogosfera -que considero de UTILIDAD PÚBLICA- tengo que agradecer a Esther Sanz me pusiera en contacto con otros expertos (a raíz de un comentario dejado allí).

En estos tiempos de neofeudalismo en que se recortan necesidades básicas mientras se mantiene el despilfarro en los castillos del poder, resulta que no hay bastante con ahorrar: hay quien pretende cerrar  el blog Saltando Muros. Dado que se trata del blog de unas personas físicas -no es ningún blog institucional- cabe preguntarse el porqué. Quien tenga interés en cerarrlo sabrá de quien cobra y a quién debe fidelidad. Yo no lo sé y solo puedo imaginar oscuros temores patológicos

Desde aquí quiero pedir a Esther Sanz y a César M. Estévez que persistan en su labor, en la manera en que les sea posible.





 



viernes, 17 de mayo de 2013

Big Pharma 2 (el despegue)




Cuando finaliza el siglo XIX, Europa y el resto del mundo han cambiado enormemente. La aristocracia tradicional ha perdido su primacía y los propietarios de las cada vez mayores industrias incrementan su poder. Hábitos y modos de hacer se transforman. Una proporción cada vez mayor de la población se concentra en las ciudades y la noche se ilumina con luz del gas producido en fábricas. El tejido se fabrica industrialmente y se le añade un colorido anteriormente reservado a los más poderosos. Al principio del siglo XIX los ejércitos adoptaron el sable como arma de la caballería, al acabar el siglo se usan armas de fuego automáticas. La humanidad ha padecido la primera guerra en causar más de un millón de muertos. Los conflictos sociales y de clase adquieren forma y peso: aparecen nuevos enfoques teóricos y nuevas formas de organización.

La transformación de algunas materias naturales en utensilios más o menos complicados forma parte del comportamiento característico de la especie humana. Y la industrialización puede considerarse como una prolongación -exagerada, si se quiere- de la producción artesana. Pero la industria química es algo nuevo. Cual moderno Prometeo, crea substancias nuevas -inexistentes en la naturaleza-, con las propiedades deseadas para un fin particular. Eso es exactamente lo que en 1910 hará Ehrlich en el ensayo nº 606 con el que, finalmente, conseguirá su propósito (y será el primer antibiótico sintético).

A finales del siglo XIX se había logrado producir, a partir de la celulosa vegetal, un producto con propiedaes nuevas: el celuloide. En 1907 Leo Baekeland sintetiza el primer plástico: la bakelita (en los mercados de antiguallas todavía se encuentran interruptores de bakelita). La industria química abría un nuevo campo, el de los materiales sintéticos, eso tan común hoy en día que el producto natural ha devenido raro. En 1929 Eduard Tschunker y Bock Walter conseguirían el primer caucho sintético utilizable en sunstitución del natural, el butadieno-estireno o 'buna'. En 1933, Reginald Gibson y Eric Fawcett sintetizarían el polietileno (principal componente del futuro gran basurero del pacífico).

Al principio del siglo XIX la farmacopea era la misma que cien años antes, pero al acabar el siglo algunas cosas han cambiado. Desde los inicios del siglo se extraen los principios activos de algunas plantas. Pero, además, la ciencia química avanza veloz. En 1828, Johann Buchner logra aislar el principio activo de la corteza de sauce, al que llama salicina. Ese mismo año, Wöhler logra por primera vez la síntesis de sustancias orgánicas (oxalato amónico y urea), algo considerado imposible hasta ese momento. En 1853 Charles Frédéric Gerhardt sintetiza el ácido acetil salicílico (la 'salicina') y en 1897 Felix Hoffmann, de la Bayer, logra hacerlo con gran pureza; dos años después se comercializa la Aspirina (en 2008 se estimó que el consumo mundial es de unos cien millones de comprimidos diarios). Unos años antes la misma empresa había iniciado la fabricación y comercialización del primer medicamento sintético, el analgésico acetofenidina, precedente del futuro paracetamol.

Siguiendo el paralelismo con el mito de Prometeo la química, además de traer grandes beneficios, libera los males anteriormente encerrados en una caja. "Sedare dolorem opus divinum est". En la guerra de secesión norteamericana (1861-1865) se usó, por primera vez de modo amplio, el uso de opiáceos para las heridas de guerra: y apareció la primera generación de junkies. No de personas que huyen de una vida que les parece insoportable, ni de refinados poetas experimentando nuevas sensaciones, sino de personas a quienes se había aplicado con fines terapéuticos el opio o sus derivados y se habían quedado enganchados. A finales del siglo XIX la naciente industría farmacéutica separaba componentes del opio y los vendía alegremente. Cocaína para el dolor de muelas. Heroína para aliviar a los niños la irritación producida por la tos. La legislación protectora del usuario avanza lentamente, siempre a remolque de las grandes desgracias.


A principios del siglo XX, en Europa y en USA la esperanza de vida de los ciudadanos se había incrementado a raíz de las medidas higiénicas que se popularizaban. No fué fácil convencer a los médicos de que se lavaran la manos, pero poco a poco se difundió la práctica. No obstante, una simple neumonía equivalía a una sentencia de muerte. En 1918 la pandemia de gripe llamada 'española' causó más muertes que las batallas de la I Guerra Mundial.

Los colorantes no solo se utilizaban para teñir géneros textiles, se había observado que la tinción de tejidos orgánicos permite distinguir diferentes tipos de células (todavía decimos bacterias Gram positivas de aquellas que adquieren un color morado con la tinción de Gram). A Gerhard Domagk, trabajando para la Bayer, hacia 1930 se le ocurrió que, de la misma manera, un colorante podría fijarse selectivamente a las células dañinas y desactivarlas de algún modo. Descubrió que el colorante Prontosil hacía precisamente esto en muchas infecciones por estreptococos. Resultó que el colorante no era propiamente un antibiótico, pero uno de los productos de su metabolismo en el cuerpo, la sulfanilamida, sí. Nacía el primer antibiótico artificial de amplio espectro, y pronto seguirían algunos derivados. Muchos miles de personas les deben la vida.

En 1937 S.E. Massengill Company, fabricante de productos farmacéuticos, creó una preparación de sulfanilamida en forma de elixir. Utilizó como excipiente dietilenglicol (el anticongelante más usado en automoción). Por lo menos 100 personas murieron intoxicadas. Y otra vez, después del desastre, aparecieron leyes regulando algunos aspectos de la industria farmacéutica.

Desde antiguo y en diferentes culturas se había observado que aplicando productos naturales enmohecidos a las heridas se evitaban complicaciones y gangrenas. En 1928 Alexander Fleming investigó de modo sistemático posibles antibióticos naturales. Con la ayuda del azar descubrió que un cultivo del hongo Penicillium Notatum difundía una substancia que mataba las baterias del género Staphylococcus. En pocos años se consiguió aíslar el producto y se encontraron otras variedades de Penicillium que producían más cantidad de esta substancia, la penicilina, así como maneras de modificarla químicamente para conseguir derivados más activos.  En 1940 una dosis de penicilina tenía un costo prohibitivo para la mayoría de personas, en 1943 ya costaba 20$ y en 1946 ya solo costaba 0,55$ por dosis (aprox. el salario por hora de un empleado). Es imposible calcular el número de personas que salvaron la vida gracias a este antibiótico (entre otros, a mi abuelo materno).

El campo de los productos que matan o inhiben la reproducción de gérmenes estaba en efervescencia. En 1944, Selman Abraham Waksman, un biólogo norteamericano, puso en marcha un programa de investigación con el objeto de aislar este tipo de sustancias (y da vida a la palabra 'antibiótico'). Aparecen muchos nuevos productos: Estreptomicina (1944), Cloramfenicol (1947), Neomicina (1949), Tetraciclina (1953), etc. Es la década dorada de la industria farmacéutica.

Además de una época de bonanza para la salud, es una época de auge económico para la industria farmacéutica. Se fomenta el uso de antibióticos para todo. En el engorde de ganado se convierten en un producto standard como 'preventivo' de infecciones. De muchos patógenos van apareciendo cepas resistentes a los antibióticos del momento pero también aparecen nuevos derivados de los antibióticos conocidos y, también, algunos totalmente nuevos.


Con la ya clásica alianza del azar y del tesón investigador aparecen nuevos medicamentos, como lo clorpromazina. Gracias a la confianza ganada por sus fármacos efectivos, a la industria no le resulta dificil introducir nuevos productos. Estamos en la época de 'pastillas para todo'. Y en 1958 la empresa Grünenthal pone a la venta un calmante para las náuseas del embarazo, la Talidomida. Se descubrió a posteriori que la molécula de este fármaco podía adoptar dos formas, dos enantiómeros (los mismos átomos, enlazados de la misma manera, pero con distinta disposición en el espacio). La una actuaba exactamente como decían los prospectos. La otra no. Miles de bebés nacieron en todo el mundo con severas malformaciones irreversibles. (En algunos países no se autorizó su venta. En USA se salvaron gracias a la firmeza y rectitud profesional de Frances Oldham Kelsey, farmácologa de la FDA que, a pesar de las presiones, se negó a otorgar la autorización).


Ese fue un auténtico terremoto, no porque hubiera más afectados que por otros desastres sino porque sus resultados estaban a la vista y horrorizaban al público general. Cambiaron muchas cosas, pero no todos los cambios se dieron en la dirección del interés de los ciudadanos.


[próxima entrega: la toma del poder]

miércoles, 24 de abril de 2013

Big Pharma 1 (el principio)




A menudo, al hablar de ‘Big Pharma’ (las grandes compañías farmacéuticas), parece al recien llegado que se esté demonizando a unas empresas que simplemente se dedican a su negocio. Resulta difícil comprender, y aún más hacer comprender, como funciona esto. No es tan sencillo como una película de buenos y malos, pero ciertamente los bienes y los males aportados son enormes. Como su acumulación de poder.

John le Carré, el escritor de novelas de espionaje (autor, entre otras obras que se han llevado al cine, de El espía que surgió del frío), nos cuenta [aquí]:
“...y de todos estos crímenes del capitalismo salvaje, cuando comencé a buscar una historia que ilustrara este argumento en mi reciente novela [El jardinero fiel], me pareció a mí que la industria farmacéutica ofrecía el ejemplo más elocuente. Podría haber ido a por el escándalo del tabaco con aditivos, diseñado por los fabricantes occidentales para producir  adicción, y de paso cáncer, en las comunidades del Tercer Mundo ya afectadas por el SIDA, la tuberculosis, la malaria y la pobreza en una escala que pocos de nosotros podemos llegar a imaginar.
Podría haber ido a por las compañías petroleras, y la impunidad con la que Shell, por ejemplo, provocó una inmensa catástrofe humanitaria en Nigeria, desplazando a las tribus, contaminando su tierra y provocando un levantamiento que condujo a pseudo-tribunales y a la vergonzosa tortura y ejecución de hombres muy valientes por parte de un régimen totalitario perverso y corrupto.
Pero el mundo de las multinacionales farmacéuticas, una vez que entré, me agarró por el cuello y no me soltó. BigPharma, como se las conoce, lo ofrecía todo: las esperanzas y sueños que tenemos de él, su vasto, en parte realizado, potencial para el bien; y su oscuro lado oculto, sostenido por enormes riquezas, un secretismo patológico, corrupción y codicia.”

El tema de Big Pharma es muy debatido, recientemente el “Salvados” de Jordi Evole (en la Sexta) dedicó un excelente programa a ‘sobremedicación’ (aunque demasiado breve para el tema). En la web se encuentran infinidad de artículos y blogs denunciando abusos. Una búsqueda en google de ‘big pharma’ encuentra 56 M de resultados. Este documental (en inglés) describe bastante bien de qué hablamos. Y aquí (en italiano) Beppe Grillo nos recuerda la historia reciente. Y este testimonio (en francés) lo explica en palabras sencillas. Y este ex-vendedor (en inglés subtitulado español) nos narra su experiencia. Aquí, Teresa Forcades hace algunas puntualizaciones. Aquí nos cuentan, desde Perú, su forma de negociar tratados. etc. etc.

En resumen, ¿que hacen las empresas 'Big Pharma' que pueda considerarse reprobable?
En tres palabras: engañar, pervertir y matar. Engañar tergiversando los resultados de estudios científicos, creando falsas expectativas y magnificando temores. Pervertir sobornando a políticos y a profesionales de la salud. Matar comercializando productos de los que se ignoran los efectos a largo plazo; o bien, a pesar de conocerse efectos adversos, éstos se esconden y se comercializa el producto.

¿Exageración? Engañar: si realmente estás interesado googlea 'Ben Goldacre', o lee este artículo en PLOS Medicine (uno de los más citados de todos los tiempos), o investiga sobre la 'pandemia' de gripe A. Pervertir: ¿sabía Vd. que en Washington Big Pharma mantiene más lobistas que cualquier otro sector (incluidos petroleras y armamentistas); en concreto hay registrados 2,5 lobistas por cada senador y representante? ¿Qué las empresas de Big Pharma gastan más en marketing que en investigación? ¿Que 'miman' a los médicos con regalos de valor proporcional al número de recetas que emiten? ¿Que, siendo los principales financiadores de la investigación médica, los estudios contrarios a sus intereses son casi imposibles? Matar: para no entrar en detalles, ¿sabía Vd. que el año siguiente a la retirada del mercado de Vioxx -2004-, en USA murieron 500.000 personas menos de lo habitual? (precisamente entre los principales consumidores de Vioxx, es decir mayores de 60 años y lo que disminuyó fueron los accidentes cardiovasculares).


Vayamos por partes, Big Pharma ¿Quienes son?

La siguiente lista muestra las doce mayores compañías en la industra farmacéutica ordenadas por volumen de ventas de acuerdo con sus reportes anuales correspondientes a 2.009
Fuente: http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_pharmaceutical_companies
No son las únicas, hay más. Prácticamente todas, en algún momento han tenido que justificar ante la justicia algunas de sus acciones. No estamos hablando de errores puntuales sino de una forma sistemática de actuar; este negocio rinde tanto, que permite –-desahogadamente- pagar multas o indemnizaciones de tanto en tanto.

Puesto
Compañía
País
Ventas
(M de USD)
Beneficios
(M de div. especif.)
Gastos en I+D
(M de div. especif.)
Ranking
Fortune 500
Año de fundación
1
Johnson & Johnson USA
61.900
$12.266
6.986
103
1.886
2
Pfizer USA
50.010
8.635
7.845
152
1.849
3
Roche Suiza
47.350
CHF 8.510
CHF 9.874
171
1.896
4
GlaxoSmithKline UK
45.830
£5.669
£4.106
168
* 1.842
5
Novartis Suiza
44.270
$8.454
$7.469
183
* 1.859
6
Sanofi Francia
41.990
€8.471
€4.583
181
* 1.863
7
AstraZeneca UK/Suecia
32.810
$7.544
$4.409
268
* 1.913
8
Abbott Laboratories USA
30.760
5.746
2.744
294
1.888
9
Merck & Co. USA
27.430
$13.024
$5.800
378
* 1.668
10
Bayer HealthCare Alemania
22.300
€1.696
€1.845
154
1.863
11
Eli Lilly USA
21.840
$4.328
N/A
455
1.878
12
Bristol-Myers Squibb USA
18.810
$4.420
3.647
435
* 1.858
* Año de fundación del más antiguo de sus componentes o precedentes (en compañías fusionadas o escindidas)


"Si queremos ver lo que hay ante nosotros debemos mirar para atrás"
-Albert Szent-Györgyi (Premio Nobel de Fisiología y Medicina 1.937)

Para intentar comprender como hemos llegado a la situación actual he repasado sus orígenes históricos. La industra farmacéutica nace con la industria química, esto es, en el siglo XIX -hace siglo y medio. Podría considerarse un 'spin off' de ésta pero, de hecho, no es algo distinto sino una parte de ella. Tanto la industria farmacéutica como la química en general arrastran los mismos 'tics' y formas de proceder; para bien y para mal. Intentaré resumir estos orígenes.

Cuando entramos en el siglo XIX, Europa está en efervescencia. Durante el siglo anterior, calificado de la “ilustración” o “de las luces”, han ocurrido muchos menos conflictos armados que en épocas anteriores, pero ha finalizado con la revocación violenta del “Ancien Régime”. A la supresión de los privilegios feudales ha seguido el reinado del terror. Se decapitó un rey y se proclamará un emperador (que necesitará civilizar a toda Europa para que floreza su imperio).

Un aristócrata italiano muestra a todo el mundo un nuevo descubrimiento al que llama ‘electricidad’. Los avances científicos se plasman en la industrialización. Artesanos pierden un oficio rentable al tiempo que las fábricas requieren mano de obra barata. La producción agrícola, ahora mayor que en épocas pasadas, fluye hacia las ciudades: sin transporte rápido, ni refrigeración, ni conservantes. La esperanza de vida de las clases poco adineradas disminuye.

Pero los períodos turbulentos son, también, tiempos de oportunidades. Durante el siglo XIX se crearán las principales fortunas que siguen operando hoy en día. El primer Rockefeller llegará a constituír el arquetipo de multimillonario, principalmente a partir de actividades industriales (petróleo). Los Rothschild ya son ricos mediante actividades financieras, el XIX será su expansión.

No existe una industria química como tal, aún cuando algunas actividades ya se realizan a relativamente gran escala. Un hospital que será famoso -la Salpêtrière- se construyó sobre un antiguo polvorín y fábrica de pólvora. La farmacología no obtendrá su primera cátedra (en la Universidad de Tartu -Estonia) hasta 1.847. Pero ha empezado ya el maridaje con la química: se concentran preparados de herboristería y, en algunos casos, se aísla su principio activo, lo que se había llamado su 'quintaesencia'.

Hay que mencionar un precedente importante. En el siglo XVII, Johann Rudolf Glauber, había descubierto un método para preparar ácido clorhídrico por medio de la acción del ácido sulfúrico sobre la sal común. En el proceso obtuvo un residuo, el sulfato sódico, que actualmente se sigue llamando "sal de Glauber". La llamó "sal mirabile" ("sal maravillosa", un precedente del actual MMS) y la consideró como un curalotodo, casi el elixir de la vida. Glauber se dedicó a la fabricación de este compuesto, así como de otros que consideró de valor medicinal y que también resultaron ser de gran valor como modo de ganarse la vida. Si bien esta ocupación era menos espectacular que la supuesta fabricación de oro de los alquimistas, había encontrado una manera de sacar provecho tangible a este tipo de actividades.


La luz de gas que se popularizó en el siglo XIX dejaba, en su producción a partir de la hulla, un residuo –el alquitrán de hulla- del que había que desahacerse. August Wilhelm Hofmann estaba convencido de que podían producirse sustancias útiles a partir de este alquitrán o de alguno de sus destilados. En 1.856, el joven William Henry Perkin (18 años), cumpliendo los deberes encargados por su profesor Hofmann, intenta producir quinina oxidando anilina. Para su sorpresa, obtiene un precipitado negruzco. Al limpiar el frasco con alcohol, descubre un color púrpura. Prosigue sus experimentos en un cobertizo con ayuda de su hermano y un amigo. Al poco patenta su descubrimiento, el primer colorante sintético y establece una industria para su fabricación. (Esta síntesis puede considerarse el pistoletazo de salida de la gran industria química, impulsada inicialmente por la fabricación de tintes. Al poco tiempo la industria alemana toma ventaja, y los jóvenes Estados Unidos no tardan en formar parte del club)

En 1.847 Ascanio Sobrero, estudiante en la universidad de Turin, experimentando con ácidos minerales y compuestos orgánicos, produce nitroglicerina, el primer explosivo más potente que la pólvora y advierte vigorosamente sobre lo peligroso de su uso. Con otra mentalidad, Alfred Nobel inicia su fabricación y comercialización. Diversos accidentes le impulsan a buscar una manera de mejorar su manejabilidad. En 1.867 iniciará la producción y comercialización de la dinamita, lo que le reportará ingentes beneficios (se ha dicho que la institución de los famosos premios era un intento de lavar su conciencia).

En 1.863 Julius Wilbrand logra la fabricación del trinitrotolueno. Se usa como colorante amarillo para lana. Algunos años después se aprecia y valora más su poder explosivo, de gran potencia y estabilidad.

Los colorantes y los explosivos constituyen los pilares sobre los que se asienta la industria química. En realidad son, desde el punto de vista químico, muy similares. Resulta natural producir ambos tipos de productos en la misma fábrica (como esta).

En un post no se puede condensar la historia de un siglo, pero los hitos apuntados ilustran el modo de proceder que mencionaba antes. Resalto algunos de estos 'tics'.


Sentido de la Oportunidad. Aprovechar 'lo que hay'. Aún cuando pueda parecer sin valor, incluso un engorro, si se dispone de alguna sustancia hay que buscarle utilidad; y si se le encuentra otra utilidad más rentable, cambiar su modo de utilización. Actualmente, la compañía que posee la patente de un producto le busca aplicaciones. Se diría que es más fácil encontrar una enfermedad para un fármaco, que desarrollar un fármaco para una enfermedad.

Sagacidad. El azar juega siempre un rol muy importante; a menudo se encuentra lo que uno no se esperaba, pero hay que darse cuenta inmediatamente para ser capaz de aprovecharlo. Esto es cierto para el precipitado negro de Perkin, o para el cultivo bacteriano contaminado por hongos de Fleming, o para el comentario sobre "un efecto secundario nada desagradable" aportado por uno de los primeros probadores del vasodilatador sildenafilo.


Desapego. Para hacer negocio hay que desentenderse de lo que ocurre con lo vendido. Y con los subproductos. Los explosivos tienen utilidad para obras civiles, pero el consumo masivo solo se produce en los conflictos bélicos que, obviamente, no conciernen a los fabricantes. Quizá resulte ilustrativo recordar las Guerras del Opio (cuando el Emperador Chino se opuso a que los  ingleses pagaran con opio sus compras, creando un importante problema de salud en China), o todos los tipos de vertidos 'incontrolados', sean de la industria petrolera, de la minería o los más pequeños -pero no menos tóxicos- de otras industrias químicas. (Ejemplos: Aznalcóllar, Deepwater Horizon, Flix)

Hay otro importante 'tic' para el que todavía no he mencionado ejemplos.

La Tenacidad. Cuando algo funciona, hay que sacarle provecho. Si, por ejemplo, se dispone de un colorante con buenas propiedades, probar modificaciones de la misma molécula para conseguir otra con las mismas propiedades y otro color. Este mismo proceder lo adoptó Ehrlich, a principios del siglo XX, para 'envolver' un átomo de arsénico de modo que matara al Treponema pallidum  sin dañar al enfermo de sífilis. 605 intentos fallaron pero el ensayo 606 constituyó la primera substancia sintética en curar una enfermedad infecciosa.

Sagacidad, tenacidad y sentido de la oportunidad constituyen virtudes deseables para cualquier directivo, investigador, o simplemente 'profesional' genérico. Solo pueden considerarse características negativas cuando se mezclan con la clase de desapego que he mencionado, esta peculiaridad de carácter que si alcanza cotas más altas se llama psicopatía.

Al tiempo que nacían las industrias químicas, fabricando colorantes y explosivos, se gestaba su tercera pata, la de los fármacos. Inicialmente era una actividad simplemente adicional, estaba lejos aún de mostrar su potencial.

(este cartel del Hamlin's Wizard Oil data de 1.861, como puede observarse, un remedio no es algo distinto de una atracción de feria)

El Jarabe calmante de la Sra. Winslow,  reputado como ‘capaz de calmar cualquier persona o animal’  (su principal componente era el sulfato de morfina) se comercializó en USA desde 1.849 y, en su último reducto -Gran Bretaña- no dejó de venderse hasta 1.930.

La legislación acerca de la seguridad de los fármacos se ha ido construyendo a partir de los desastres causados por productos defectuosos, poco probados, o con efectos adversos conocidos de antemano. Y hasta el presente las compañías farmacéuticas han ido encontrando vías para eludir o soslayar el control y desresponsabilizarse de los daños causados.


[próxima entrega: el despegue]


martes, 16 de abril de 2013

El derecho a la ternura




Luis Carlos Restrepo, en su imprescindible libro "El derecho a la ternura", nos recuerda:
"..como ha señalado Berta Vargas, por cada mujer cansada de ser llamada hembra emocional hay un hombre que no soporta más que se le niegue el derecho a llorar y ser tierno."
   
Y en el capítulo "Analfabetismo emocional", declara:
"Cada vez estamos más dispuestos a reconocer que lo típicamente humano, lo genuinamente formativo, no es la operación fría de la inteligencia binaria, pues las máquinas saben mejor que nosotros decir que dos más dos son cuatro.  Lo que nos caracteriza y diferencia de la inteligencia artificial es la capacidad de emocionarnos, de reconstruir el mundo y el conocimiento a partir de los lazos afectivos que nos impactan."
   
También nos relata un suceso cuyo texto bién podría colgarse, a modo de recordatorio, en las consultas médicas:
"Una anécdota de la historia de la medicina puede servirnos para entender hasta donde se nos escapa la percepción de la dimensión afectiva.  Hasta hace poco se acusaba a los médicos tradicionales de la Amazonía colombiana de ser ineficaces, porque a pesar de acompañar día a día a sus pacientes, jamás hacían diagnósticos de parasitismo intestinal ni instauraban terapias efectivas para este mal endémico de muchas regiones de la selva húmeda tropical.  Los médicos facultativos miraban con desconfianza que sus contendores no fuesen capaces de diagnosticar enfermedades que son para ellos básicas en sus esquemas clasificatorios.  Decíase, entonces, con arrogancia científica, que su ineptitud se revelaba en la incapacidad para diagnosticar un simple parasitismo de sus pacientes.  En un buen momento los antropólogos, después de estudiar los comportamientos y sistemas de creencias indígenas, empezaron a mostrar la otra cara del asunto.  Lo más sorprendente fue constatar que estos médicos tenían una visión similar a la de nuestros facultativos, pero a la inversa.  Se mostraban consternados al ver la preocupación de los médicos occidentales por el parasitismo de niños y adultos, mientras eran por completo ciegos para entender los conflictos afectivos de sus pacientes.  Los payés, o médicos tradicionales, no utilizan por supuesto este término.  Ellos recurren a otro más hermoso y significativo, pues hablan de chundú, expresión que podemos traducir por "mal de amor".  Mientras los médicos indígenas habían dedicado toda su vida a volverse especialistas en mal de amor, los nuestros optaron por un camino distinto.  Motivo por el cual los primeros se aterraban y siguen aterrando de la incapacidad de nuestros galenos para superar la torpeza afectiva, tanto la propia como la de sus pacientes.  Si los especialistas indígenas fueron acusados de ignorar el parasitismo, los nuestros lo fueron de un cargo más grave:  olvidar por completo la dimensión afectiva de la enfermedad y el sufrimiento."
   

miércoles, 27 de marzo de 2013

Ejercicios de Semana Santa



Nota inicial:
La oferta de 100 euros por el link a "un estudio donde se establezca relación causal entre desequilibrios bioquímicos y psicosis" se mantiene y se dobla con la generosa aportación de Marisa.



Propuesta de ejercicios mentales para Semana Santa.

(1) Visionar una de romanos. Por ejemplo, aquella de la carrera de cuádrigas. Ya sabemos quien ganará y siempre sienta bien.
(2) Para mejorar el estado de ánimo que produce el estado de la salud pública, comtemplar durante 3 minutos una imagen de colorines de esas que regalan los laboratorios.
(3) Aprovechando el subidón de fe que suele ocurrir esta semana, realizar un estudio novedoso. Por ejemplo, visitar un hospital y sacar una estadística del color de la cama de los pacientes con mejor pronóstico.
(4)    Con el resultado (de los top 100, 95 estaban en una cama pintada de color verde, 5 en una de otro color) preguntarle al vecino estudiante de ESO qué puede concluirse de eso:
    a)    El color verde es causa de mejoría.
    b)    El color verde es premonitorio de mejoría.
    c)    El hecho de que el 95% de las camas en ese hospital sean verdes puede haber influido en el resultado.
(5)    Rezarle a san John Ioannidis para que ilumine a nuestros galenos.
(6)    Cuando nos quieran hacer ver algo que no nos gusta, proceder como los políticos y hablar de otra cosa que sí nos guste. Intentar superar el record establecido por José Mª Aznar con la Mercedes Milá (tres veces preguntado ¿van a presentarlo al juzgado? tres veces hablando del tiempo).
(y 7)    Olvidar los malos hábitos (los malos de verdad) y hacer lo que realmente queremos hacer.

Felices vacaciones.

domingo, 24 de marzo de 2013

100 euros por un link


Se lo he ofrecido a algunas personas cara a cara; como no he obtenido respuesta, ahora lo ofrezco más públicamente. Ofrezco 100 euros por el link a un estudio donde se establezca relación causal entre desequilibrios bioquímicos y psicosis. Puesto que es ampliamente conocido que las psicosis son causadas por desequilibrios de los neurotransmisores, debería ser fácil encontrar algún estudio que lo demuestre. Si llegara una catarata de mails o comentarios con el enlace a un estudio que cumpla las condiciones, el premio será solo para el primero.

Hasta donde yo he investigado la literatura, lo que he encontrado son 3 tipos de estudios:
A) aquellos donde se da por sentado lo que se afirma, sin mayores precisiones (y tonto el que no lo sepa ya; esos son los más numerosos).
B) los estudios cuyo resultado "sugiere" que realmente hay alguna relación causal entre cierto desequilibrio bioquímico y ciertos fenómenos que atañen la vida psíquica.
C) los estudios cuyo resultado "refuerza" la hipótesis de relación causal entre cierto desequilibrio bioquímico y ciertos fenómenos que atañen la vida psíquica.
Así que estos estudios no tienen premio, hace falta algo más. Algo así como enseñar el bichito de Koch atado a unos pulmones tuberculosos.

 Como ignoro el currículum de mis lectores, para aquellos que no lo tienen fresco recordaré que observar un cierto desequilibrio bioquímico (exceso o defecto de ciertos neurotransmisores) en personas que padecen una psicosis, NO DEMUESTRA ABSOLUTAMENTE NADA, aún cuando puede ser un indicador valioso acerca de los fenómenos en curso. (Del mismo modo que encontrarlo a Vd. cerca del lugar del crimen no lo convierte en culpable, aún cuando pase a ser considerado sospechoso)
Si de ello concluyéramos que el tal desequilibrio es causa del fenómeno psíquico observado estaríamos cometiendo un pecado llamado "sesgo de disponibilidad". Cuando se quiere ligar dos fenómenos con una relación causal se suele emplear una tabla del tipo:

Nº de casos CON psicosis Nº de casos SIN psicosis
Nº de casos CON el desequilibrio Psicosis CON desequilibrio Desequilibrio SIN psicosis
Nº de casos SIN el desequilibrio Psicosis SIN desequilibrio Ni desequibrio ni psicosis

Pero incluso si hubiera una correspondencia biunívoca (concordancia exacta entre los casos de desequilibrio bioquímico y de psicosis) todavía habría de establecer qué es la causa y qué el efecto, o si ambos son efecto de una causa común.

Hace algún tiempo dediqué un post a la heredabilidad de la esquizofrenia (algo bien establecido) y la causa genética de ello. El tema de la genética está lejos de estar probado. Lo que los estudios muestran más claramente es el grado en que las propias convicciones se disfrazan de razones.

En fin, si conoces algún estudio que establezaca la relación causal entre desequilibrio bioquímico y psicosis, solo tienes que mandar un link y te pediré un nombre y una dirección donde mandar el premio.

lunes, 18 de marzo de 2013

Delirio de control



Voy a visitar a una persona que acudió voluntariamente, por su propio pie y por iniciativa propia, a un hospital psiquiátrico. Alguien que, reconociéndose en estado 'alterado', solicitó ayuda a los especialistas de la salud mental. Alguien que, al decir del psiquiatra que lo lleva ahora, en todo momento se ha mostrado tranquilo (yo diría que sumiso).

Desde la calle entro en un recibidor vacío que conduce directamente al mostrador de 'recepción'. Declaro a quien deseo visitar y me identifico como familiar próximo. Después de una consulta telefónica la 'recepcionista' me abre la puerta al patio. Antes ha negado la entrada -desde el patio- a un interno que lo ha solicitado a través del cristal y las rejas.

Me acerco al pabellón correspondiente observando lo amplio que es el recinto, con patios y jardines. Los edificios me recuerdan a los antiguos del Sant Pau de Barcelona. Hay bastantes internos deambulando sin una dirección determinada. Uno de ellos me pide un euro y, al excusarme diciendo que no llevo monedas, me pide un cigarrillo.

Cuando llego al pabellón, otra vez encuentro una recepcionista ante la que me tengo que identificar. Me dice que me espere. Llave en mano abre una puerta y vocifera el nombre del visitado. Cuando muestro la bolsa con enseres que traigo para el visitado, la 'recepcionista' les da una ojeada verificando la 'corrección' de los enseres.

Llega el visitado, el interno, el 'paciente'. Después de la primera salutación sugiero dar una vuelta por el recinto o sentarnos en el bar de la institución. Se me notifica que, mientras el psiquiatra no lo autorice, no puede salir del pabellón; "pero ya puede estar -determinadas horas- en la sala grande donde hay televisión" se me comunica a modo de consuelo. Se nos invita a estar en una de las salas de visita donde, de momento, no hay nadie más.

Un vez superado un período de prueba los internos pueden participar en algunas actividades que organiza la institución. Pueden, por ejemplo, asistir a sesiones de arteterapia (pero no pueden usar sus propias acuarelas cuando lo estimen oportuno).

El visitado me pide le saque algún dinero de la libreta de ahorros (guardada en algún lugar de la institución) y hago gesto de sacar la cartera. Aprendo que, dentro de la institución, se funciona con vales. Hay una especie de banco donde se ingresa el dinero y se recibe un vale; luego, alguna 'autoridad' debe autorizar el uso pormenorizado que se da a este dinero ¡no más de dos consumiciones al día! (sin alcohol y sin cafeína, por supuesto).

El personal se comporta en todo momento con amabilidad. Pero los internos no pueden hacer nada por propia iniciativa. Todo está predeterminado. Muchas horas al día para pensar o deambular sin rumbo. Y unas pocas estrictamente pautadas.

Cuando me voy, hay una pregunta que no consigo quitarme de la cabeza ¿para qué sirve ese régimen carcelario? (régimen carcelario en 'dulce', pero régimen carcelario al fin y al cabo) ¿Para qué este des-empoderamiento? ¿Qué incita a esta forma 'tratamiento'?

El único calificativo que se me ocurre es 'delirio de control'. Lo he conocido antes. Durante años he trabajado free lance con sistemas de control de producción en industrias manufactureras. Totalmente necesario, sin ello las personas nos columpiaríamos y los costes se dispararían. Pero cuando se excede (cuando se pretende controlar absolutamente cada uno de los pasos que da el operario) produce el efecto contrario al deseado: los costes se disparan. (hay desmotivación generalizada, baja la productividad aún cuando todo el mundo intente achacárselo a otros; las máquinas tienden a estroperase más; los materiales y componentes que provienen de fuera tienden a padecer más defectos, etc. etc.)

Por cierto, algunas empresas al no conseguir ese 'control total' cerraron y se trasladaron a otro países con normativas más permisivas. Ahora pueden producir más y más barato. Lo que no pueden es venderlo porque una gran parte del mundo ha perdido poder adquisitivo. (Solo obtienen buena venta los productos muy baratos y los productos de lujo. Los dos extremos de lo que antes fue una extensa gama).

***

Una pequeña búsqueda y descubro que el 'delirio de control' se ha detectado también en la sanidad en general. En B-Salut (Revista de Innovación y Gestión Sanitaria) encuentro un interesante artículo del que extraigo unos pocos párrafos:
En psiquiatría se define el delirio de control como la creencia delirante de que uno está siendo controlado en su cuerpo o mente por personas o dispositivos. En gestión, se trata de un estado patológico con indudables efectos nocivos sobre el comportamiento organizativo eficiente.
..
Se manifiesta con alta prevalencia en culturas organizativas excesivamente jerárquicas, en las que el manejo del poder hace que los individuos adquieran un apego a la costumbre y a la autoridad, que no suelen cuestionar.
..
Depositar los referentes de actuación en directrices de jefes y/o en conocimiento experto ajeno, lleva a una cultura de inacción, miedo al error e incapacidad de aprender de la experiencia.
***

Quizá sea una característica de nuestra época este deseo enfermizo de "tenerlo todo bajo control". Parece que cueste aceptar que no tenemos el control total de nada. Ni de nuestra vida, ni de nuestras posesiones ni, mucho menos, de otras personas. Esto no es ningún problema, es la condición humana. Epicteto recomendaba empezar por distinguir entre lo que está en la propia mano cambiar y lo que no (para dirigir los esfuerzos hacia cosas productivas, para no de-lirar).

jueves, 28 de febrero de 2013

19th nervous breakdown



El edificio donde nos atienden es moderno, tiene menos de diez años. Está al lado del edificio antiguo, modernista, que es visitado a diario por los turistas. La sala donde espero para ser admitido es amplia y luminosa, más aséptica que acogedora. "Hay una máquina de cafés y otra de bebidas" me indica el segurata, advirtiendo al mismo tiempo que éstas "son para las visitas, no para los internos".

Cuando llega la hora de las visitas, una cancerbera vestida de blanco y con ligero acento del este me admite hacia la parte interior. "Traigo una bolsa con ropa" anuncio al tiempo que muestro el equipaje. La registra con minuciosidad, bolsillos incluidos. Una de las piezas que traigo lleva un cordel para ajustarlo en la cintura. "Esto no puede entrarlo" señala, y añade una coletilla "y claro, si lo cortamos la pieza perdería..". Antes de abrir la segunda cancela, en un espacio con taquillas para dejar todo lo innecesario o no permitido, añade un recordatorio: "pueden darles tabaco, pero no encendedor; pantalones pero no cinturones; nada de comida ni de bebidas".

Al fin penetro en la zona de encuentro, una sala de visitas interior, luminosa y con salida a un pequeño patio con ceniceros. Mientras espero, recuerdo la única cárcel que he visitado por dentro (la Modelo de Barcelona). Esto es mucho más agradable. Pero el procedimiento de exclusión dentro-fuera es el mismo, una institución total en toda regla. Las cárceles se han considerado 'universidades del crimen' y las que pretenden lo opuesto, las que obtienen mejores resultados de reinserción, tratan a los presos "como personas dentro de una comunidad, se les da confianza y responsabilidades”. ¿Es quizá un secreto que las experiencias que mejores resultados consiguen en psiquiatría, rehuyen el modelo de la institución total?

Llega la persona a la que he venido a visitar, mi hijo. Se le ve tranquilo -lo cual me tranquiliza- y con el sopor característico de haber reemprendido la toma de neurolépticos (Olanzapina, me aclara enseguida). Le comento que al día siguiente hablaré con la psiquiatra que ahora lo lleva; quiere mi consentimiento para cambiar la medicación a clozapina. Por una parte esto no me sorprende: lleva ocho años probando (y abandonando) medicaciones sin que ninguna haya conseguido erradicar delirios, es normal recurrir a un recurso de reserva. Por otra, me resulta chocante que al paciente que no está legalmente incapacitado y que voluntariamente ha acudido a solicitar ayuda médica, no se le considere capaz de tomar decisiones que afectarán a su vida.

Al día siguiente, en la entrevista, la psiquiatra no parece interesada en saber nada que no esté en la ficha que le han pasado desde el primer hospital donde mi hijo fue tratado por primera vez. Parece no estar al corriente del último ingreso, en una unidad de subagudos al norte de Barcelona. En lo que sí está claramente interesada es en que yo firme una autorización para iniciar el tratamiento con clozapina. El tema ya lo he meditando, intentando hacer un balance de pros y contras, y vengo dispuesto a firmar. Hago algunos comentarios sobre los posibles efectos adversos listados en la hoja de consentimiento (que por otra parte conozco, se trata de información fácil de encontrar en la web, por ejemplo aquí o aquí). Esa doctora minimiza los riesgos clínicos con soltura, como lo haría un buen vendedor. Cuando al rato firmo tal como venía dispuesto a hacer, tengo la extraña sensación de estar haciendo un pacto con el diablo.

Luego, mientras bajamos a la sala de entrada, me pregunta si alguna vez se le han aplicado 'electroshocks' (usa esta palabra precisamente). Le contesto lo más educadamente que puedo, pero de forma rotunda, que me opongo terminantemente a esa clase de 'terapias'. Me aclara que de todos modos "no son muy efectivas en esos casos".
Un amigo, psicólogo clínico ahora jubilado, me había comentado que cuando él hizo sus prácticas -en esta misma institución- se aplicaban shocks insulínicos y la terapia electro convulsiva estaba a la orden del día. Pienso que las prácticas más denigrantes también pueden llevarse a cabo en un entorno radiante.

 19th nervous breakdown fue un éxito de los Rolling Stones en 1966.
La imagen que encabeza el post es de Max Pedrazzi



miércoles, 20 de febrero de 2013

Carta abierta al Servei Català de la Salut

 

 

Carta abierta al Servei Català de la Salut

RESIDENTE DE “CAN ZARIQUEY” A LA FUGA
Extracto del escrito dirigido al Servei Catala de Salut a propósito de un ingreso y fuga en CAN ZARIQUIEY
El motivo de este escrito es poner en conocimiento de la autoridad competente hechos que pueden requerir medidas correctoras. Tengo el convencimiento de que los comportamientos a los que me referiré en este escrito no son propios del Servei Català de la Salut ni de quienes lo representa. Hablo del trato recibido por parte del personal de la Comunidad Terapéutica “Can Zariquey” en Arenys de Munt, con ocasión del ingreso de mi hijo en dicho centro en febrero de 2013. El ingreso acabó con una fuga del centro al cabo de cuatro días, circunstancia que he puesto en conocimiento de los “mossos d’esquadra” a través de una denuncia.
A continuación describiré la cronología del ingreso de mi hijo y los hechos motivo de mi reclamación:
·         Primer día de ingreso: Después de hablar por teléfono con la psiquiatra que recibe a mi hijo, entiendo que seguirá la pauta de medicación instaurada en la unidad de Agudos desde la que le han derivado.
·         Segundo día de ingreso: Hago uso del horario de visita (de 4:30 a 8:00) para llevar ropa, neceser, tabaco, etc. Al inicio de la visita la señora a la que entrego la bolsa con las pertenencias, comenta que no podemos salir del recinto, pues es el protocolo para cualquier nuevo ingreso: los primeros 8 días no pueden salir.
De entrada me sorprende pues en el Hospital del que procede ya tenía permiso de sábados, domingos y tardes en los días laborables, y entendía que, viniendo de una unidad de agudos a otra de subagudos, los permisos serían más laxos, no al contrario.
Acepto, a pesar de todo, esa “norma” y pido salir al jardín de delante del edificio para permitir fumar a mi hijo durante la visita, pues la alternativa es que él vaya entrando y saliendo de las dependencias de los residentes cada vez que necesite fumar, mientras yo me quedo en el vestíbulo de entrada, obligando a algún cuidador a abrir la puerta cada vez que quiere acceder al vestíbulo. Cabe decir que esa petición la acompaño de una asunción de responsabilidad por mi parte de lo que pase fuera del recinto.
Antes de salir al jardín mi hijo saca un café en la máquina del vestíbulo y al ir a tomárselo la señora que me ha atendido hasta el momento le conmina a entregármelo porque dice que esa máquina es para uso exclusivo de las visitas y no de los internos.
Al salir al jardín, mi hijo me comenta que le están dando más medicación de la pautada pues le han añadido dos antipsicóticos más, pasando de 2 a 4 antipsicóticos. No quiero extenderme sobre lo que hablan las guías psiquiátricas respecto a la polifarmacia, solo resumir que no aporta mejoras sustanciales y sí más efectos secundarios, por la interacción medicamentosa y porque se incrementan las DDD’s (dosis diarias definidas).
Ante esta circunstancia me dirijo a la señora que me ha atendido al llegar (desconozco su cualificación) y hago demanda de hablar con un psiquiatra para saber el porqué de este cambio de pauta la primera noche en el centro. Me responde que no hay ningún psiquiatra y que espere hasta el lunes para hablar con la psiquiatra que llevará a mi hijo, o al martes para hablar con la que le atendió en el ingreso que es quien ha establecido la pauta. Insisto en hablar con un psiquiatra pues entiendo que si es un centro socio-sanitario donde los residentes están medicados es obligado tener un equipo médico de forma continuada.
Ante mi insistencia me refieren a la enfermera que al requerírselo me informa verbalmente de la pauta (con las dosis correspondientes) pero se niega a dármela por escrito. En este momento me hacen entrega de las normas “escritas” del centro y yo pido una hoja de reclamaciones para manifestar mi desacuerdo con la actuación.
A partir de este momento interviene el señor xxxx (del que tampoco conozco su cualificación) y sostenemos una conversación un tanto tensa y con cierto tono  autoritario hacia mí.
Durante mi estancia en el vestíbulo con mi hijo, una de las residentes, que está con su visita, intenta tomar un café de la máquina y ante mi comentario de que solo es para las visitas, como me habían indicado, el Sr. xxxx con tono autoritario dice que él decide quién puede utilizar la máquina y quién no y en este caso es que puede utilizarla. Cabe decir que en las normas “escritas” no se hace referencia al uso de la máquina del vestíbulo.
·         Tercer día de ingreso: vuelvo a hacer uso del derecho de visita en las horas convenidas.
Durante mi permanencia en el centro observo la llegada de dos familiares, en momentos diferentes, con el objetivo de visitar a dos residentes, y la persona que los recibe (yyyy) después de desaparecer del vestíbulo, regresa al mismo indicando la imposibilidad de que reciban visita en ese momento. Desconozco los motivos para eso, que por otra parte pueden ser perfectamente justificables, pero me sorprende que en ambos casos los desconociera la persona que recibe a los familiares en el momento de atenderla en el vestíbulo y que no se pudiera avisar a los familiares de esta circunstancia con tiempo suficiente para no presentarse en el centro y poder evitar esa desplazamiento. Cabe decir que según mi hijo ese día en el centro permanecían solo 5 ingresados.
A la vista de todas estas observaciones ya había decidido pedir el alta voluntaria el lunes, de manera formal y cumpliendo todos los protocolos (básicamente la presencia de un médico).
·         Cuarto día de ingreso: es el padre de mi hijo quien le visita. Su padre abandona el centro hacia las 18:45.
Hacia las 19:15 de la tarde yo realizo una llamada para hablar con mi hijo y me indican que le van a buscar. Después de una espera de aprox. 5 minutos me piden que llame más tarde porque debe estar en su habitación. Realizo dos llamadas más, una a las 19:45 y la última a las 19:55.
Es con ocasión de esta última llamada que me informan de que no le encuentran en el centro, pero no saben responderme desde que hora ha desaparecido ni quien ha sido la última persona que le ha visto (trabajador del centro o residente del mismo), ni si falta alguien más.
Pregunto que hay que hacer en estos casos y responden que lo van a hablar ellos y me llamarán en media hora.
A las 20:20 aproximadamente mi hijo aparece en casa. Al recibir la llamada del centro les informo de la situación de Adrián y les comento que se quedará en casa y yo pasaré al día siguiente a buscar sus pertenencias.
·         Primer día después de la fuga: Después de poner la denuncia correspondiente en mossos d’esquadra, llego al Centro hacia las 19:15 a buscar las pertenencias de mi hijo. Me recibe la enfermera que me atendió el viernes y me indica que me espere para hablar con el médico. Comenta también que la Dra. zzzz ha estado esperando, hasta las 19:00, mi llamada y que ya se había ido. Respondo que la llamada también la hubiera podido realizar ella y más dadas las circunstancias del domingo.
En ese momento aparece el médico, que para mi sorpresa es un señor al que había visto hablando con xxxx el viernes y que había presenciado nuestra tensa conversación.
Le recuerdo el hecho de que yo pidiera un psiquiatra el viernes y nadie me informó de que él lo fuera. Justifica que él no era el de referencia y le respondo que de hecho no lo era ninguno, puesto que la Dra. Pppp solo le trató en el ingreso y la Dra. zzzz no le iba a tratar hasta el lunes, e insisto en que precisamente porque era conocedora de estas circunstancias pedí “un psiquiatra”, no el “psiquiatra de referencia”.
Finalmente me entregaron las pertenencias pero no me hicieron entrega de ningún documento de alta voluntaria o que describiera las circunstancias de abandono del centro por parte de mi hijo.
·         Quinto día después de la fuga: el padre de mi hijo va a recoger el informe de alta, con la pertinente autorización de él, como me han pedido desde el Centro.
En el informe observo con sorpresa un diagnóstico en el Eje IV que nunca antes le habían hecho y que hace referencia a “problemas económicos” y “en el grupo primario de soporte”.
Busco el significado de esas leyendas en ese eje y encuentro:
o   Problemas relativos al grupo primario de apoyo: por ejemplo, fallecimiento de un miembro de la familia, problemas de salud en la familia, perturbación familiar por separación, divorcio o abandono, cambio de hogar, nuevo matrimonio de uno de los padres, abuso sexual o físico, sobreprotección de los padres, abandono del niño, disciplina inadecuada, conflictos con los hermanos; nacimiento de un hermano.
o   Problemas económicos: por ejemplo, pobreza extrema, economía insuficiente, ayudas socioeconómicas insuficientes.
Desconozco porque vía ha llegado la Dra. pppp a esa conclusión, pues es evidente que no se corresponden con la situación real de mi hijo, lo que me confirma una vez más la falta de rigor y profesionalidad del personal de “Can Zariquey”.
A la luz de los hechos referidos pueden concluir ustedes mismos que es lo que interpreto como trato insatisfactorio, al margen del hecho de la fuga, que no tiene consideración de queja sino de denuncia por negligencia, como así lo he cursado, pero resumiendo, respecto al trato:
·         Actuación prepotente por parte del personal del centro, sin considerar el derecho del paciente, y el de la familia, por delegación expresa de mi hijo, a conocer la medicación pautada y el porqué.
·         Salvo en el caso de la enfermera en  ningún momento el personal del Centro se presenta con la cualificación pertinente. De hecho desconozco hasta el primer día después de la fuga que una de las personas que estaba en el Centro cuando requería la presencia de un psiquiatra lo era.
·         Arbitrariedad en las “normas no escritas” (ejemplo: uso de la máquina del café del vestíbulo)
·         Atención poco respetuosa: El diálogo con el médico, el día que voy a recoger las pertenecías, es de pie y en el vestíbulo. En ningún momento hay una invitación a sentarse o conversar en un despacho.
·         Ninguna información sobre las actividades del Centro
·         Poco rigor en los profesionales médicos del Centro
Por otra parte, ha llegado a mis oídos que las fugas son habituales en el centro, por eso pretendo con mi exposición de los hechos que, como responsables de los recursos de salud mental en el Maresme, velen por la protección de nuestros seres queridos que por sus circunstancias ya presentan una vulnerabilidad superior a otro tipo de pacientes.
Desde este post quiero hacer un llamamiento a las personas que han tenido experiencias con este Centro y que las aporten a través de comentarios. 
Marisa Campos Gutiérrez. Esquizomadre nikosiana.