viernes, 14 de octubre de 2011

La ciencia detrás de las recetas (y VII)



En el mundo interior de las personas, en su psiquismo, ocurren fenómenos parecidos a los del mundo externo: a veces hay tempestades, inundaciones, y hasta terremotos. Y como todo lo que pasa en el interior transluce al exterior, los cataclismos de la psique también. Pueden manifestarse en forma de comportamientos extraños que, vistos desde fuera, llamamos 'locura'.

Quien experimenta tales trastornos es una persona como las demás. Puede que sea muy tranquilo o muy movedizo; más bien dócil o más bien rebelde; inclinado a darle vueltas en el coco, o siempre arrastrado por los latidos de su corazón. Y, naturalmente, puede que tenga mucha suerte o que tenga poca. Si se encuentra con un entorno familiar que le sostiene, puede considerarse afortunado. Si, por el contrario, su entorno social inmediato ya carga con sus propios miedos y no puede con los de otro, entonces diremos que tiene poca suerte.

Además del entorno social inmediato hay el entorno institucional y profesional. Aquí también influye grandemente la suerte. Puede que vaya a parar a manos de un psiquiatra de los que atienden 'enfermedades', de los que pasan el check-list clasificatorio en un plis plas y endosan medicamentos como quien ceba animales de granja. Si es más afortunado, puede dar con un psiquiatra de los que atienden 'enfermos', es decir a personas en un estado de sufrimiento. Puede, incluso, que encuentre un equipo de profesionales de la salud mental de los que atienden desde diferentes ángulos a la persona que sufre un trastorno, buscando no solo atenuar los síntomas, sino también las causas de los síntomas.

De todo esto ¿ qué puede uno elegir o modificar para superar más fácil y rápidamente el cataclismo ?

Uno tiene el temperamento que los genes, los astros, o el destino le han dado. Se puede llegar a modificar, pero no de la noche a la mañana. El entorno familiar no se elige, toca el que toca. Por lo que hace al entorno institucional y profesional, hay posibilidades de elección, aunque no para todo el mundo en el mismo grado; depende mucho de la situación de cada cual.

No obstante, otro de los factores importantes sí que está en la propia mano modificar: me refiero a la actitud con que se enfrentan los problemas. Esto puede ser imposible mientras uno se está ahogando o se encuentra en la fase aguda de un brote psicótico, pero está dentro de las propias posibilidades una vez estabilizado. Y en esto se observan notables diferencias.

Hay quien acata dócilmente la situación tal como se la presentan; estos suelen conseguir una posición relativamente cómoda. Hay quien, por el contrario, se rebota continuamente negándose a colaborar. Fácilmente se ganan estancias más largas y más incómodas.

También hay quién opta por la astucia. Hace ver que se traga la medicación pero la escupe en cuanto piensa no ser visto. Deberán ser realmente muy expertos para engañar a los que llevan tiempo trabajando en unl área de salud mental.

Pero los seres humanos, toda la especie, somos especialistas en la adaptación. Los niños aprenden trucos para eludir el control materno y las madres tienen que aprender las triquiñuelas de sus pequeños. El delincuente habitual aprende qué le resulta útil para salir bien parado en los interrogatorios de la policía; y éstos tienen que llegar a conocer a sus habituales. También en las áreas de salud mental se crean expertos; especialistas en decir al psiquiatra lo que este quiere oír. De la misma manera que los psiquiatras aprenden que no resulta útil negar frontalmente los delirios del paciente.

Una actitud que siempre resulta útil es aprender de aquellos que lo llevan bien. Como Arnhild Lauveng, recuperada de una esquizofrenia y hoy día psicóloga clínica. Otros aplican aquel dicho de que 'si no puedes vencer a tu enemigo, alíate con él'. Es lo que propone Martín Bakero, "no se trata de ser normal y no tener problemas sino de hacerse cargo de los propios síntomas. No eliminarlos sino pulirlos para que se transformen en el arte del síntoma", como el caso de un paciente "que escuchaba voces y que acabó empleándolas para escribir obras de teatro" (sintomarte).

En todos los casos es interesante relacionarse con otros que experimentan dificultades similares, el apoyo mutuo es beneficioso para todos, incluso para los que se creen lejanos a este tipo de problemas.

A la asociación 'Usuaris de Salut Mental de Catalunya' no los conozco directamente, pero tienen un documento (en catalán) con el título "La Relación Entre Las Personas Usuarias Y Profesionales En El Ambito De La Salud Mental" que vale la pena estudiarse.

En Barcelona se puede empezar por escuchar y conocer a la asociación decana en este ámbito: Radio Nikosia.

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No tengo más que añadir a esta recolección de las experiencias de otros y algunas observaciones propias. Por lo menos de momento, lo dejo ahí.

Si alguien padece un exceso de fe en la psiquiatría que conoce, le recomiendo el siguiente video:
'Cuando se consideraba normal que una mujer se muriera del parto' (El asombroso descubrimiento de Semmelwies).

Si, al revés, alguien tiende a pensar que la psiquiatría (así, toda) sirve de poco, le recomiendo se de unas vueltas por este blog y lea los comentarios de los usuarios de salud mental:
'Saltando Muros'.

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