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viernes, 17 de febrero de 2012

un año, 71 posts



He cambiado de domicilio (muy cerca de donde habitaba), y con el ajetreo del traslado y del reacomodo he soslayado una fecha importante para este blog: el pasado 28 de Enero se cumplió un año del primer post. Así que es hora de hacer balance.

Desde luego, muchas cosas han cambiado en ese tiempo pero, a decir verdad, el cambio fundamental empezó antes de iniciar el blog. Empezó el día que escribí un email que mandé a amigos y conocidos -incluso lejanos- exponiendo mi situación (un hijo diagnosticado con esquizofrenia paranoide) y buscando "interesados / afectados por la problemática de los trastornos mentales"; adjuntaba una recopilación de lo que había descubierto en relación con las esquizofrenias y otras disfunciones ("Lo que he descubierto"). Obtuve muy poca respuesta.

La mayoría de personas saben qué responder cuando les ofreces compartir un éxito o cuando les pides un hombro sobre el que llorar, pero se quedan perplejas ante una problemática que les resulta desconocida. Algunas personas cuando hablan con alguien de quien saben  ha estado diagnosticado con esquizofrenia, lo hacen como quien habla a un menor o a un sub-normal. O temen quedarse a solas con tal persona 'porque nunca se sabe'.

Además, para envolver este desconocimiento del tema, se han implantado socialmente una serie de clichés. Y el modelo médico-farmacológico se ha impuesto ampliamente. Oí a un médico (de una especialidad para nada psi) pontificar sobre el diagnóstico y el pronóstico de 'la' esquizofrenia acompañándolo de un panegírico sobre los 'antipsicóticos de segunda generación' (como si fuera algo nuevo y exento de efectos secundarios). Escuché a una asistente social (sin ninguna relación con la salud mental) hablar con soltura de 'mantenerlo compensado' como quien aconseja sobre la longitud de la correa a la hora de pasear al perro. Y así otros muchos.

Albert Einstein, en una carta escrita en 1920 dirigida a su amigo Marcel Grossmann, declaraba "este mundo es una extraña casa de locos, cada cochero y cada camarero debate si la teoría de la relatividad es correcta. La creencia en esta materia depende de la afiliación política". Algo parecido ocurre ante la palabra 'esquizofrenia'. Pero es más grave: incluso especialistas psi son capaces de aferrarse a creencias y a exponerlas como si no existieran teorías alternativas científicas -o más científicas- a su modelo preferido para los trastornos mentales.

Sonreí discretamente cuando un psiquiatra imberbe pasó un check-list en 20 minutos y osó matizar un diagnóstico. Me escandalicé cuando aprendí en que consistía la labor especializada de un hospital muy reputado [consiste en ajustar la medicación a satisfacción de los familiares: suficiente para que el afectado no incordie a los vecinos, pero no tan alta como para que babee ante las visitas. Es decir, que el cliente al que se atiende es el progenitor a quien incomoda un vástago que no se comporta conforme a los cánones]. Me horroricé cuando me contaron que al vecino de unos treinta y tantos al que a veces pasean en silla de ruedas no ha sufrido ningún accidente de circulación; tan solo  ha sufrido un prolongado tratamiento farmacológico (imagino que a dosis masivas) por un trastorno mental.

Visité algunas asociaciones de familiares. Me di cuenta que la mayoría no van más allá de presionar a la administración para mejorar algunos servicios y a organizarse en ayudas mutuas. Los familiares con quien hablé 'ya habían aceptado la dura verdad': nadie va a curar a tu hijo, hay que llevarlo tan bien como se pueda. Reconociendo estas actividades como loables y muy útiles, no deja de sorprenderme la adherencia de los socios al modelo médico-farmacológico imperante.

Internet, -el sistema nervioso de la tierra-, amplió mi marco. Resultó que más allá de los tópicos al uso, hay muchas más personas interesadas y ocupadas en el tema de la salud mental. Y desde muy diferentes perspectivas. Profesionales de distintas especialidades, usuarios y ex-usuarios de los servicios de salud mental, algunos familiares, y también simples curiosos o interesados. Es reconfortante descubrir que, después de todo, no son tan descabelladas las opiniones que uno se ha ido formando respecto a las formas de atender la salud mental con que se ha topado. Más importante, descubrí que existen otras psiquiatrías (quizá sería más justo decir que existen otras clases de psiquiatras).

En esa etapa leía y releía todo lo que pillaba sobre el tema. Releí a Szasz [es tan distinto cuando se vive de cerca el tema de cuando era solo algo hipotético]. Me preguntaba que pasaría efectuando el experimento de Rosenhan hoy y en este país. Examiné con asombro los resultados de Mosher con el primer Soteria. Leí y releí las conclusiones de los estudios y posteriores metaestudios del IPSS (Estudio Piloto Internacional de Esquizofrenia). Lo que encontraba realmente sorprendente era el silencio alrededor de tantos datos que contradicen la 'versión oficial'. Representó, para mí, un hallazgo "La invención de trastornos mentales" de Pérez Álvarez y González Pardo. Ya no me sorprendieron algunas de las respuestas que obtuvieron.

De forma natural, llevar un blog era el siguiente paso. Inicialmente, alternando castellano y catalán (lo que se habla en mi entorno usual). Muy pronto usando exclusivamente el español (lo que se habla en un entorno más amplio). Comentando noticias, exponiendo reflexiones, publicitando documentos que considero relevantes, etc.

Llevar un blog conlleva muchas cosas. En primer lugar, uno se obliga sacar un post de tanto en tanto; y esto implica buscar, encontrar y desarrollar un tema. Por otra parte uno se habitúa a seguir aquellos blogs que más le despiertan el interés. A destacar algunos puntos o plantear preguntas en algunos de los posts leídos. Con las lecturas y los comentarios se va tejiendo una red. Participemos mucho o poco, esa red constituye una especie de 'extensión neuronal' para todos los que la usamos.

Decir 'amplió mi marco' realmente es decir poco. La locura de verdad es creer que se ha comprendido algo solo porque se le ha puesto una etiqueta. Imprescindibles las exposiciones de etiquetada, de Raúl y de Almu, la de los problemas que afronta un psiquiatra como Miguel, los repasos a temas centrales en psiquatría que hacen José y Amaia, los sarcasmos de Antonio, las cosas que los psiquiatras nunca te dicen, la serenidad de Maribel, la neuropoesía de Paco, la militancia de Hilari, el jardín sin muros de Esther, el proyecto de Jesús, los tantísimos que se rebelan al check-list como elemento único de diagnóstico, los profesionales de la medicina que abogan por un prescripción prudente, las que abogan por la tertulia para aprender unos de otros, ... y corto porque sino, no acabo el post. Pero antes, una mención especial al colectivo heterogéneo y heteróclito que sin embargo se mueve.

Veremos que damos de sí las neuronas y los corazones conectados en esta 'red de redes', confío en que se llega a re-dirigir la salud mental por mejores derroteros que los marcados por los mercados. Nos va la vida en ello.


jueves, 5 de mayo de 2011

RECAPITULANDO



Cuando palabras como 'contención' o 'discinesia tardía' todavía carecían de significado concreto para mí, dudaba de lo que me decía el sentido común. Veía como a las personas que sufrían una crisis (o un brote psicótico) se las amontonaba en unas condiciones físicamente 'cómodas' pero que a mi modo de ver comportaban una presión psicológica fuerte. No veía la utilidad de este tipo de confinamiento, donde lo único que se puede hacer es aquello que, en lenguaje de la calle, se llama 'comerse el tarro'.

No tengo un master en terapia ocupacional, aunque sí he sido monitor-tutor de ocupación juvenil. Y lo que he visto es que si no proporcionas una dirección adecuada a la actividad, tanto la física como la mental, el producto es -cuando menos- lamentable. Para una situación de este tipo, aunque más intensa y prolongada, lo describe muy bien William Golding en 'El señor de las moscas'.

Primero imaginé que seguramente se me escapaban algunos aspectos y que en realidad ese confinamiento sería útil. Luego examiné la hipótesis de que yo fuera superdotado y capaz de prever cosas que a los simples licenciados en psiquiatría se les escapan. Para salir de dudas, pregunté a diferentes personas, haciendo la descripción de lo que son las condiciones típicas en la sala común de un centro psiquiátrico pero sin mencionar la palabra 'psiquiátrico'. Todas las respuestas iban en la misma dirección. Una estudiante de BUP dio una respuesta simple y comprensible:
    "a los de mi clase nos encierras así y no tardas ni un minuto en tener problemas".

No es que los neurolépticos sean útiles. En esas condiciones son indispensables. No los he experimentado en mi propia carne, pero alguien a quien conozco, describió así el efecto de una droga indeterminada, aplicada en un ingreso de urgencia:
    "me metieron un chute, fue como una violación de la mente".
También conozco algunas personas diagnosticadas con algún TMS/TMG que no se olvidan de sus pastillas ni en medio de un terremoto, y no porque estén coaccionadas (en todo caso no más coacción que la que hayan interiorizado).
En mi deseo de organizar lo observado y de encajar las experiencias en un conjunto coherente y comprensible, ideé hace algún tiempo la siguiente ecuación:

Psiquiatría standard:
. pasar un check-list (también llamado diagnóstico)
+ recetar pastillas (también llamado tratamiento)
= clientes perpetuos (también llamados enfermos mentales)


Bien entendido que puntualmente, en algunas ocasiones, el uso de un neuroléptico, puede ser de utilidad para crear unas condiciones propicias a otro tipo de terapia; usar por tiempo indefinido un fármaco que 'esconde' algunos síntomas sin llegar a arreglar nada me parecía (y me sigue pareciendo) tan útil como suministrar anfetaminas a quien carece de alimento para comer. Aunque deje de experimentar sensación de hambre, no se le arregla nada, y se le crean algunos problemas adicionales.

Que algunos psiquiatras se limitan a pasar un check-list y a recetar un antipsicótico, no me lo han contado, me los he encontrado. Afortunadamente, existe vida más allá de la 'Psiquiatría Standard'. Sin ir más lejos, siguiendo los links a la derecha de la página se llega a algunas de estas manifestaciones de vida sensible e inteligente.

Pero además de que existen otras psiquiatrías, la realidad es terca y pertinaz, se niega a encajar en esquemas simples. Decididamente, no cabe en esquemas de buenos y malos. Si miramos el mismo tema desde otro lado, por ejemplo en el blog 'postPsiquiatría' (en este post), profesionales de la salud mental nos cuentan 'su' experiencia:

    "...las citas con psiquiatra se dan cada 2 ó 3 meses, si no más. Con psicólogo la frecuencia es algo mayor, pero muchas veces sobrepasa el mes. Un psiquiatra puede ver a un paciente 4 ó 5 veces al año, durante una media hora aproximadamente como mucho, con agendas que a veces tienen 12 pacientes diarios..."

Ahora deberíamos seguir con los políticos que deciden los presupuestos y las prioridades. Pero,
a) este blog no quiere pisar este terreno (si no de-limitamos nuestro quehacer, la dispersión nos limita aún más).
b) luego deberíamos seguir con los ciudadanos que colocan o toleran a los políticos mencionados, etc. etc.

***

Bueno, resulta que el mundo no empezó ayer y hay mucha iniciativas en marcha:

1)    Los profesionales de la salud mental se organizan entre ellos, y desarrollan diferentes actividades para la mejora de su profesión (en general) y/o de su profesionalidad (en particular).
2)    Existen muchas asociaciones de familiares de 'enfermos mentales' encaminadas a ofrecer herramientas de apoyo a las familias y a conjuntar peticiones o reclamaciones a los estamentos políticos.
3)    Existe -por lo menos una- asociación de 'usuarios de salud mental' con la finalidad de apoyarse mutuamente y actuar conjuntamente frente a las administraciones y otras instituciones.

¿ y qué busco yo ?

Pues estoy empeñado en esclarecer qué es lo más útil frente a trastornos mentales severos, y esto lo quiero debatir sentando alrededor de la misma mesa a profesionales de la salud mental en diferentes facetas, a los familiares de afectados, y a los que conocen el tema en primera persona, es decir usuarios de salud mental.

Se trata de definir la actuación en los momentos de crisis y también a más largo plazo. Y seguramente, hablar de prevención y detección precoz.

¿ Porque mezclar a esos diferentes personajes ?

Creo que hacen falta esas tres partes por que cada una de ellas forma parte del fenómeno (y quizá hagan falta otras, antropólogos, por ejemplo).

Espero no ofender a nadie. Por si acaso, me adelanto a pedir disculpas, prometo que la intención es buena.


Un psicólogo clínico, Al Siebert, nos dice "... comencé a notar que solo veia 'enfermedades mentales' en alguien cuando yo estaba en el hospital con mi bata blanca, trabajando como psicólogo..". Ningún etólogo se atrevería a decir que ha estudiado el comportamiento de un animal solo porque haya mirado como se comporta éste dentro de una jaula.

Andar preguntando ¿oyes voces? a una persona que imagina como 'no propios' algunos de los procesos mentales comunes a todos es, por decir algo, profundizar poco en el estudio (ver las observaciones de Thomas Szasz al respecto).

Para un profesional de la salud mental, no distinguir entre un guiño y un tic (leer esto!) es, por decir algo, profundizar poco en el estudio.

A veces hay matrimonios que entran en un circulo vicioso de recriminaciones mutuas (¿alguien recuerda la antigua serie de Los Roper, o alguna de sus secuelas?). La actitud de cada uno refuerza la del otro. Pues bien, a veces algo parecido ocurre entre unos padres 'normales' que se realizan en 'su' desgracia, y un hijo con esquizofrenia que de este modo encuentra su identidad. Los familiares cercanos tenemos una visión del fenómeno que no se puede obviar, pero que de ninguna manera se puede tomar como objetiva.

Por lo que hace a los afectados, su visión del tema la considero totalmente indispensable. Pero considero que tampoco puede ser totalmente objetiva (de hecho, si lo fuera, ellos serían iluminados, no afectados con un TMS)

Bueno pues aquellos que estéis interesados en este debate, el próximo encuentro será el  viernes 27 de Mayo hacia las 19:30 en Barcelona (algún sitio del centro). El documento aquí a la derecha 'Lo que quiero conseguir', además de describir un poco más, tiene mi dirección email.